lunes 20 julio 2026 - 22:37
El campo verde bajo el asedio de la verdad y la falsedad; el fútbol ya no es neutral

Hawzah/ Mientras que durante años se ha enfatizado la “apoliticidad del deporte”, el reciente enfrentamiento entre las selecciones nacionales de España y Argentina demostró que los campos de fútbol ya no están exentos del ámbito de las batallas discursivas y políticas.

Según informa la Agencia de Noticias Hawzah, la competencia entre las selecciones nacionales de fútbol de España y Argentina, más allá de sus dimensiones deportivas, tuvo un amplio reflejo en el espacio analítico de los medios de comunicación mundiales.

Lo que distinguió este encuentro de los partidos habituales fue la entrada explícita de la política en el terreno de juego. El anuncio del apoyo abierto de Netanyahu, primer ministro del régimen sionista infanticida, al equipo argentino antes del partido, fue un paso hacia el “aprovechamiento diplomático” y el “lavado de imagen internacional” de este régimen ilegítimo. Esta acción provocó que la opinión pública percibiera al equipo argentino como un “brazo político simbólico” para este régimen ilegítimo.

En cambio, las posturas explícitas del gobierno de España y las acciones conscientes de los jugadores de este equipo en apoyo a la causa palestina, más allá de una simple solidaridad, convirtieron a España en el abanderado simbólico de las conciencias despiertas frente a la maquinaria de guerra y ocupación; hasta el punto de que cada pase o disparo de España en medio del campo de juego se convirtió en un reflejo del grito de los oprimidos del mundo.

Y todo esto indica que el espectador moderno, en lugar de ser un mero observador, está tomando una postura discursiva en los campos deportivos.

Este acontecimiento deportivo contiene dos mensajes clave para todos:

Uno es que los políticos, al entrar en el ámbito deportivo, han contribuido prácticamente al fin de la idea del “deporte apolítico”, y el otro es que la reacción coordinada de gran parte de la audiencia global, despierta y alerta, indica que las corrientes propagandísticas de los gobiernos opresores y depredadores ya no pueden utilizar fácilmente las herramientas deportivas para legitimar sus acciones.

Por último, el partido entre Argentina y España, así como otros encuentros similares, pueden ser una señal de alerta para todas las instituciones deportivas que desean permanecer inmunes a la “politización”, pero que en la práctica son tomadas como rehenes en el campo de juego por los actores y, por supuesto, por los titiriteros del escenario político.

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